El duelo surge cuando se rompe un fuerte vínculo de apego con la mascota (ej: muerte o pérdida)

En ocasiones ese vínculo es tan fuerte que provee beneficios similares a los de la relación con una persona. Comodidad, seguridad, confianza y amor. (Sable, 2013). 

La persona puede tener reacciones conductuales, sociales, emocionales y psicológicas como cualquier otro duelo. (Hewson, 2015) 

Que el duelo sea hacia una mascota NO debe ser subestimado. 

Validación de emociones

Debido a los fuertes lazos con las mascotas; al perderla pudieran experimentarse:

Tristeza

Culpa 

Enojo

Preocupación

Ansiedad

Frustración

TODAS son válidas.

Sin embargo; las personas pueden encontrar dificultades para su procesamiento debido a las actitudes sociales a las que se enfrentan (duelo “no reconocido”). La persona siente que NO tiene derecho a vivirlo o pedir apoyo. (Doka, 2008).

¿Cómo puede afectar a diferentes personas?

La mascota puede tener diferentes roles en una familia. 

Para la familia puede considerarse un miembro más; facilitador de comunicación o distracción ante un conflicto.

Para el adulto mayor puede ser la principal y última fuente de afecto, intimidad, compañerismo y socialización. 

Para niños/as; una fuente de consuelo, apoyo sin crítica. Primer acercamiento a la muerte. 

Es natural que la muerte de una mascota tenga un impacto significativo

en la rutina diaria y patrones de comportamiento de una familia. (Sharkin, 2003)

Decirle adiós; para decirle hola. 

El dolor no lo podemos evitar y no hay una única forma de procesarlo que aplique igual para todos/as; cada caso es único. 

Sin embargo; en tu tiempo y a tu ritmo:

  1. Date permiso de sentir. 
  2. Encuentra tu lugar seguro para compartir tu experiencia. (red de apoyo)
  3. Lleva a cabo un ritual o gestos para honrar a tu mascota. (Ej: Una carta de despedida o agradecimiento, funeral, caja de recuerdos, crear algo en su nombre)

El vínculo se mantiene y trasciende; aunque la mascota ya no esté.

Permanecen aquí con nosotros/as a través de los recuerdos, anécdotas y lo que nos enseñaron. 

** Acudir a terapia cuando sea muy abrumador. 

¿Cómo ayudar a alguien que perdió a su mascota?

Reconocer y respetar el significado que tenga la mascota para la persona.

Normalizar las emociones en el contexto presente creando un clima de aceptación y comprensión.

Favorecer la expresión de recuerdos de la mascota fallecida.

Preguntarle ¿qué necesita en ese momento?

Evitar decirle:

“¿Vas a tener otro perro/gato?” ( invalidan la relación única establecida)

“No es para tanto”

Bibliografía:

 

  1. Caroline Hewson (2014) Grief for pets – Part 1: Overview and some false assumptions, Veterinary Nursing Journal, 29:9, 302-305, DOI: 10.1111/vnj.12175
  2. SABLE, P. (2013). The pet connection: an attachment perspective. Clinical Social Work Journal. 41. pp. 93–99
  3. Sharkin, B. S., & Knox, D. (2003). Pet loss: Issues and implications for the psychologist. Professional Psychology: Research and Practice, 34(4), 414–421. https://doi.org/10.1037/0735-7028.34.4.414
  4. Doka, K. J. (2008). Disenfranchised grief in historical and cultural perspective. In M. S. Stroebe, R. O. Hansson, H. Schut, & W. Stroebe (Eds.), Handbook of bereavement research and practice: Advances in theory and intervention (pp. 223–240). Washington, DC: American Psychological Association.

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